Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (EMDR) es un abordaje psicoterapeútico en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida de la persona, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia, hasta accidentes y desastres naturales. También se usa EMDR para aliviar la angustia y/o la fobia de hablar en público, para mejorar el rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas.

EMDR, como método, combina elementos teórico-clínicos de orientaciones tales como el psicoanálisis, cognitivo-conductual, psicología energética y otras. Para algunos pacientes, el EMDR resulta de mayor ayuda para sus problemas que otras terapias convencionales.

En el proceso con EMDR, el terapeuta trabaja con el paciente para identificar un problema específico que será el foco del tratamiento. El paciente describe el incidente traumático, a partir del cual es ayudado  para que seleccione los aspectos más importantes y que más lo angustian de dicho incidente. El terapeuta guía el proceso, tomando decisiones clínicas sobre la dirección que debe seguir la intervención. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático, llevándolo a una “resolución adaptativa”, esto es,  una reducción de los síntomas, un cambio en las creencias y la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.