Tomás Álvaro. Médico y psicólogo. Krisis. Ed. La llave, 2009.

Medicinas bioenergéticas

Manuel Almendro entiende por energía la base primaria de donde surge el movimiento (comunicación personal). Jorge Carvajal asegura que el movimiento es el origen de la vida (comunicación personal). Desde el punto de vista de las medicinas energéticas, como de la física cuántica, todo consiste en energía. Todo, incluyendo al ser humano, está hecho de energía, tal y como aseguraba Einstein. Por supuesto también los fenómenos mentales lo son, como el pensamiento o la creatividad, un flujo de energía transformadora. Desde este punto de vista la materia también es un estado de energía. Somos receptores y emisores de energía y estamos inmersos literalmente en campos de energía, que corren a través de canales de energía por el organismo que constituyen la estructura de aplicación de la acupuntura y la base de acción de la imposición de manos. La sexualidad es energía (Ramón V. Albareda, comunicación personal) y la vida es una interacción de campos energéticos en movimiento. La bioenergía considera una fuente externa de energía física (representada por un flujo de electrones, contacto directo o radiación) y una fuente interna (energía química). Existen receptores bioenergéticos a nivel molecular, incluyendo receptores específicos de membrana y ADN y campos energéticos, tanto eléctricos como electromagnéticos endógenamente generados.

Se conoce la acción de campos electro-magnéticos sobre microfilamentos de actina e integrinas, las cuales enlazan con el colágeno de la matriz extracelular (semiconductores), así como los efectos de los campos magnéticos sobre músculo liso y sus tumores (Karkabounas S et al, 2006). Los eritrocitos se orientan en campos magnéticos estáticos (Higashi T et al, 1993). Se han constatado cambios sobre el metabolismo radiogénico y una disminución de la radiación gamma en el 100% de individuos durante las sesiones de sanación (Benford MS, 2001). El emisor gamma primario del cuerpo es el potasio 40 (K40), autorregulador de la energía dentro del cuerpo y del campo electromagnético circundante.

Las terapias sobre la base de la energía pueden catalogarse en dos grandes apartados diferentes según puedan o no ser medidas. El primer grupo incluye las terapias bioelectromagnéticas, el uso de campos electromagnéticos, como campos de impulsos, campos magnéticos, campos de corriente alterna o directa, vibraciones mecánicas (sonido), luz, radiación monocromática y láser. Un segundo grupo se refiere a aquellas que no se han medido hasta ahora, e incluyen terapias del biocampo, campos de energía que rodean y penetran el cuerpo humano, formas sutiles de energía y energía vital, que bajo determinadas condiciones se puede ver y con la que es posible trabajar. Son el qi gong, reiki y toque terapéutico, por ejemplo. En estas, los llamados campos de torsión transmiten información sin transmitir energía y no obedecen el principio de superposición.

La curación bioenergética consiste en la transferencia de información del sanador al receptor o paciente (Hintz KJ et al, 2003). La consideración de la bioinformación y la existencia de un campo relacional dentro del biocampo (Carvajal J, 2002), pasa por reconocer que la información es a la conciencia lo que la materia es a la energía. Rubik B, 2002, aboga por aplicar el principio de complementariedad igual que a la luz (onda/partícula) a los sistemas vivos, añadiendo al punto de vista clásico biomédico, la consideración de los sistemas vivos como complejos, no lineales, dinámicos, autoorganizados.

El corazón, la fuente bioeléctrica más potente del organismo, impacta sobre la organización interior del cuerpo humano, así como en la interacción entre dos o más seres humanos. Existe un efecto interactivo entre los campos magnéticos del EEG y el ECG (Pollatos O et al, 2007).

A un cardiólogo convencional en crisis, probablemente le ayudase conocer los conceptos del biocampo de rotación y torsión sistólica del miocardio; el impulso que el potente campo electromagnético de cada latido confiere a la eyección de sangre, el poderoso campo magnético interno y externo, y la consideración del corazón como un generador de bioinformación ( Burleson KO et al, 2005). Bioinformación procedente de diversos patrones de energía: energía eléctrica, magnética, sonido, presión, temperatura y electrostática. Las aplicaciones prácticas al diagnóstico y tratamiento son la localización de arritmias, datos metabólicos y correlación espacio-temporal entre áreas isquémicas y arritmogénicas, por ejemplo (Tavarozzi I, et al, 2002). A estas alturas ya no nos sorprenderá conocer que actividades y técnicas mente-cuerpo (como la meditación o el qi gong) puedan aumentar el campo cardio-electromagnético y beneficiar de forma complementaria el tratamiento convencional de diversas cardiopatías.

Caos y Medicina

Los sistemas biológicos manifiestan muchas de las características y leyes de las teorías del caos. Eso incluye la existencia de estructuras fractales y de atractores, capaces de determinar el comportamiento clínico o el papel de la respuesta inmune en la interacción con cáncer (Dalgleish A, 1999). Aquí el caos no constituye una mera situación entrópica, sino que representa un proceso de crisis a través del cual se genera un nuevo orden. La enfermedad también es un sistema caótico. Estamos hablando del propósito, de encontrar sentido a la enfermedad, de acceder a un nuevo nivel que permita el cambio de actitud que consigue ese milagro de la curación imposible. De acumular la suficiente cantidad de información y energía como para movilizar los principios de la física cuántica capaces de interactuar con la biología. Instrucciones epigenéticas, es decir, cambios de la función genómica que no están relacionados con cambios en la secuencia de DNA son la metilación del DNA, la acetilación de las histonas, los cambios en la configuración cromatínica, la interferencia RNA y la alteración de la conformación proteínica. Incluso en el estudio de los mecanismos reguladores de la expresión génica, los modelos lineales van dejando paso progresivamente a las teorías no lineales de las leyes del caos, reconociendo la existencia de una interacción compleja entre el genoma y los factores ambientales como determinantes del fenotipo existente (Jura J et al, 2006). Entre los fenómenos biológicos que se explican de acuerdo a modelos no lineales están las redes neuronales, el ritmo cardíaco, la secreción de hormona paratiroidea, los receptores de citoquinas en las células tumorales o el funcionamiento de la RNA-polimerasa. En el estudio de los patrones de crecimiento tumorales, los fenómenos de desarrollo y crecimiento de los órganos en su proceso de maduración embriológica o la respuesta inflamatoria de procesos inflamatorios y autoinmunitarios se ajustan a las leyes del caos. En ellas los patrones de fluctuación están determinados por procesos estocásticos, probabilísticos, producidos por la acción de procesos dinámicos no lineales (Cross SS, et al, 1994). En Psicología del Caos, M. Almendro (2000), profundiza en el proceso de crisis que atraviesan los fenómenos psicológicos para emerger a un nuevo y superior nivel de armonía. La existencia de estos fenómenos tiene importantes implicaciones, ya que supone que la dinámica de los procesos mencionados y otros muchos son muy sensibles a variaciones en las condiciones iniciales. Ello debería permitir incidir en el comportamiento biológico, el pronóstico de las lesiones y la aplicación de mecanismos anticaóticos. Antes o después, la incorporación de las leyes del caos a la práctica clínica, ha de suponer la superación de otra crisis y la emergencia a un nuevo nivel. El del conocimiento y el uso de los principios de la Física Cuántica, la Conciencia, la Intención y la Espiritualidad aplicados a la salud. Estamos hablando ya de la Medicina Era III.