La American Gastroenterological Association recomienda que los pacientes con el trastorno que no tienen síntomas característicos eviten los inhibidores de la bomba de protones, en tanto que las directrices de la American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery recomiendan que la mayoría de los pacientes con el trastorno consuman inhibidores de la bomba de protones dos veces al día durante un mínimo de seis meses.
“Dado el enfoque contrapuesto de las directrices de las asociaciones, así como los datos limitados en relación con el rol de la terapia médica en el tratamiento del RLF, es importante evaluar opciones adicionales que se pueden ofrecer a los pacientes”, comenta el Dr. Kavitt.
Aunque los inhibidores de la bomba de protones constituyen la farmacoterapia actual más eficaz para el reflujo laringofaríngeo, los efectos adversos pueden ser un obstáculo para el tratamiento persistente. Los autores citan el hallazgo de investigación previa de que 40% a 80% de las personas no deberían recibir una prescripción de inhibidores de la bomba de protones.
“Los inhibidores de la bomba de protones pueden causar efectos adversos, como dolor abdominal, náuseas, diarrea y estreñimiento”, escriben el Dr. Zalvan y sus colaboradores. “Además, se han asociado a diversos efectos adversos, entre ellos, pólipos de las glándulas fúndicas a consecuencia de hipergastrinemia, hipomagnesemia, hipocalcemia, fracturas óseas, disminución de la absorción de vitamina B12, diarrea y neumonía, aunque es escasa la evidencia de la importancia clínica de estas relaciones”.
Los autores también señalan un vínculo identificado entre la utilización de inhibidores de la bomba de protones y un aumento del riesgo de infarto de miocardio, demencia, accidente cerebrovascular y mortalidad por causas cardiovasculares. Además, se sabe que los inhibidores de la bomba de protones interactúan con otros fármacos y “las reacciones e interacciones farmacológicas contribuyen a un considerable porcentaje” de fallecimientos consecutivos a errores médicos, señalan los autores.
“En esta época en que los pacientes a menudo plantean inquietudes en torno al empleo crónico de inhibidores de la bomba de protones por sus posibles efectos adversos, sería muy útil poder ofrecer opciones adicionales además de los medicamentos supresores de ácido a los pacientes con reflujo laringofaríngeo “, señala el Dr. Kavitt. También identificó otras limitaciones del estudio que investigaciones futuras podrían abordar, como la falta de datos sobre los pesos corporales de los participantes, sobre todo cuando la reducción de peso por la dieta puede haber influido en los hallazgos.
“No obstante, los hallazgos de este estudio son muy interesantes y parecen indicar un posible cambio en futuros paradigmas de tratamiento del reflujo laringofaríngeo en caso de que se confirmen los hallazgos”, concluye el Dr. Kavitt.
El Dr. Zalvan presta sus servicios en la junta de asesores científicos de Restech Corporation pero no recibe remuneración monetaria. Los otros autores y el Dr. Kavitt han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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Citar este artículo: Los inhibidores de la bomba de protones no son superiores a la intervención dietética para el reflujo – Medscape – 11 de sep de 2017.