PARA TODA LA VIDA

El pequeño embrión no es parte de la madre. Con un 50% de material genético del padre, ya está dotado de la capacidad de inducir un extraordinario cambio en el sistema inmune de la gestante, que tolerará la presencia de material genético no propio durante el embarazo. Como agradecimiento, el feto le regalará un grupo de sus células, que atravesarán la placenta para instalarse de por vida en los órganos de la madre. Ese regalo, el microquimerismo, almacena en diversos tejidos de la mujer dichas células que son una fuente de rejuvenecimiento y regeneración privilegiada de tejidos lesionados. Cuando el corazón de la madre enferma, entonces esas células viajan a la zona afectada para regenerar las células cardiacas lesionadas.

 

 

EMBARAZO

LA RELACIÓN MADRE-HIJO

 

  •  LA RED AFECTIVA de la persona se inaugura siempre a través del primer encuentro emocional, que es el que realiza el embrión con su madre desde la concepción. Con él se inaugura el proceso de relación con los demás y se establece el vínculo de apego afectivo y emocional.
  • EN LA VIDA DEL FETO cada movimiento de la madre es recibido como un ritmo regular: la respiración, la alteración de actividad y reposo … Y entre todos ellos, el latido cardiaco (uno por segundo, más o menos) será el encargado de establecer el mantra rítmico de acompañamiento durante su estancia intrauterina.
  • DESDE LAS 25 SEMANAS el feto ya disfruta de la asistencia a los conciertos, donde se mueve al ritmo del timbal de la orquesta. Su corazón responde con aceleraciones a los estímulos vibroacústicos que le llegan.
  • LOS RECIÉN NACIDOS recuerdan los latidos cardiacos maternos oídos en el útero. Y ahora podemos entender por qué escuchar el latido del corazón de la madre, previamente grabado, sirve para mejorar la salud de los bebés prematuros.
  • LOS BEBÉS HOSPITALIZADOS que oyen ritmos cardiacos respiran con mayor profundidad y regularidad, y ganan peso más rápido. Además, se ha dicho que la música y el efecto sedante de los sonidos con ritmo guardan relación con el bienestar que experimenta el feto envuelto en el sonido del corazón de su madre.