EL INTERVALO ENTRE LATIDOS

En el corazón sano el intervalo entre dos latidos cardiacos no dura siempre igual. Como en las notas musicales, es el silencio entre ellos el que marca el ritmo de su canción. Las diferencias entre sucesivos latidos producen los cambios de ritmo que constituyen patrones de repetición, la señal de identidad de cada corazón, que conocemos como variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC).Viene dada por el SNA, a través del SNS, que actúa como acelerador de la frecuencia, y el SNPS, que actúa como freno.

La VFC es un indicador del estado de forma física. Refleja la capacidad de adaptación y flexibilidad a los estímulos del entorno, y constituye un excelente predictor del estado de salud y enfermedad. Existe mayor VFC en individuos impulsivos, y menor cuando se hacen trabajos de atención mental. Con el envejecimiento o la enfermedad cardiovascular, entre otros, la estructura se vuelve rígida y monótona y pierde su capacidad de adaptación.

BAJO EL INFLUJO DE LAS EMOCIONES

A través de la VFC es posible monitorizar los diferentes patrones rítmicos cardiacos. Estos se corresponden con los correlatos fisiológicos de los diferentes estados emocionales y mentales. La dinámica de la variabilidad cardiaca es particularmente sensible a los cambios de estado emocional de manera que emociones negativas y positivas pueden ser reconocidas a través de su patrón particular de VFC. La ira, la frustración o la ansiedad, por ejemplo, se acompañan de ritmos cardiacos desordenados, que indican una escasa sincronización en el balance SNS/SNPS. Mientras que emociones como el agradecimiento, el amor o la compasión se asocian a patrones coherentes altamente ordenados.

A la mayoría de personas les sorprende comprobar sobre un monitor que disponen de la capacidad de modificar el patrón de funcionamiento de su corazón y por tanto su grado de coherencia cardiaca. De ese biofeedback emerge un fuerte estímulo transformador y el impulso motivador de la práctica.

Doc. Childre, fundador del Heart Math Institute, ha diseñado un ejercicio que describimos a continuación. Aconsejamos practicarlo antes de proseguir con el artículo.

RESPIRAR CON EL CORAZÓN

Doc Childre, pionero de la técnica de coherencia cardiaca, propone este ejercicio de “Calma interior”:

  • En primer lugar, tome contacto con su cuerpo. Dirija la atención hacia dentro. Sienta sus pies, el contacto de la silla o la ropa sobre la piel.
  • Ahora preste atención al estado emocional y reconozca cuáles son sus sentimientos en este momento.
  • A continuación, conceda atención a la zona del pecho sobre el área del corazón. Imagine que puede respirar directamente a través de ella.
  • Haga la respiración centrada en el corazón. Cada vez que inhale, atraiga sentimientos de calma interior. Y con cada espiración, desde el corazón, infunda equilibrio y autocuidado a sus emociones y pensamientos.
  • Transcurridos unos minutos, reafirme con un compromiso vital el estado de calma en que se encuentra en estos momentos.

 

LOS PILARES DE LA TÉCNICA

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