El yoga significa unión, la unión de los opuestos, la unión y el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el alma. La unión de los padres con la semilla de luz que va germinando en el seno materno.

El embarazo, el parto, la maternidad y la paternidad son etapas de la vida con una gran repercusión en el futuro. Son momentos particularmente favorables para empezar a practicar yoga. La mujer está más receptiva, su nueva sensibilidad la hace estar más dispuesta a recibir todo lo que sea beneficioso para ella y su bebé, y opone menos resistencia a escuchar los cambios de su cuerpo.

El cuerpo de la gestante intenta reorganizarse constantemente, tanto a nivel físico (cambios internos hormonales, funcionales, posturales), como a nivel mental y emocional (puede pasar rápidamente de la alegría a la tristeza).

El yoga nos aporta beneficios a todos los niveles, desde el físico (alivia los dolores o molestias, disminuye el cansancio, aumenta la sensación de bienestar, flexibiliza la columna vertebral, reduce el hinchazón y calambres en las piernas, mejora la postura corporal, etc., hasta el emocional y espiritual (reduce la ansiedad, el estrés y los miedos, te prepara para el parto, te conecta con el bebé, etc.).