Más energía para tus células – parte 2

Tomás Álvaro Médico y psicólogo

MITOCONDRIASube tu energía

 

Mantienen una buena salud mental

La actividad cerebral depende de la función mitocondrial. La ciencia muestra cómo la ansiedad, el estrés crónico, la migraña, el autismo, la depresión, la demencia o el Parkinson pueden asociarse al efecto de la alteración mitocondrial. En realidad lo que los estudios científicos van dibujando es un panorama en el que la mitocondria determinan el funcionamiento correcto de los sistemas biológicos, y de su falla se deriva, muy en particular, toda una amplia gama de enfermedades neurodegenerativas y mentales.

Conservar las células más jóvenes

En el proceso de combustión que se realiza en el interior de la mitocondria se producen radicales libres de oxígeno. Estos tienen un fuerte efecto dañino sobre el ADN, el de la propia mitocondria y el del núcleo de la célula. Como consecuencia se propician alteraciones genéticas que están relacionadas con múltiples enfermedades neurodegenerativas y con el cáncer. Además, los radicales libres disminuyen la eficacia de la propia mitocondria y aparece, de forma inexorable, el proceso de envejecimiento, ligado al deterioro del mecanismo de respiración celular.

Alimentos para las mitocondrias

Algunas vitaminas y coenzimas son imprescindibles para que se genere la energía necesaria. Estas son los que no pueden faltar en tu dieta:

  • Ácido ascórbico (vitamina C). Es un nutriente esencial, regulador de los procesos de oxidación. Protege el cerebro de los radicales libres, su endotelio vascular y es necesario para fabricar neurotransmisores. Dónde se encuentra: naranja, pomelo, kiwi, zanahoria, rábano, plátano, espárragos, brécol, col, pimiento, tomate y fresas.
  • La vitamina B1 (tiamina). Tiene propiedades antidepresivas y tonificantes. Se la conoce como la vitamina del carácter, por sus efectos sobre la salud mental y el aprendizaje. Dónde se encuentra: guisantes verdes, espinacas, alubias blancas, frutos secos, soja.
  • Vitamina B3 (niacina). Genera un efecto calmante y ansiolítico. Dónde se encuentra: guisantes verdes, cacahuetes, alubias, soja.
  • Vitamina B5 (ácido pantoténico). Es la que actúa sobre el insomnio, la pérdida de memoria y la depresión. Dónde se encuentra: nueces, aguacate, setas, lentejas, habas, alubias.
  • Vitamina B6 (piridoxina). Ejerce un efecto beneficioso en pacientes con esquizofrenia, retardo mental y autismo. Dónde se encuentra: cereales integrales, patatas, melón, plátanos, alga nori, levadura de cerveza, setas shitake.
  • Coenzima Q10 (ubiquinona). Es un transportador de electrones en la cadena respiratoria de la célula. La coenzima Q10 es beneficiosa en enfermedades neurodegenerativas, como  la epilepsia mioclónica, migraña, fatiga crónica, cáncer, Parkinson, fibromialgia o depresión. Dónde se encuentra: vegetales de hoja verde como espinacas, brócoli y coliflor, cacahuetes, semillas de girasol, soja.

La dieta que sube la energía

El papel de la restricción calórica, el ayuno intermitente o prolongado y la activación de la vía metabólica de las grasas (en vez de los azúcares) han mostrado un potente efecto a la hora de eliminar las mitocondrias que ya están viejas o no son funcionales, y de renovar el parque energético intracelular.

El ayuno protege del daño oxidativo al evitar la producción de radicales libres, mientras que la dieta cetogénica constituye una auténtica rehabilitación metabólica que pone en marcha los recursos genéticos ancestrales para épocas de falta de combustible y alta demanda física.

 

 

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